Me acercaba poco a poco, cada vez faltaba menos, había tomado el camión de la Ruta 1 con dirección a la colonia “Corales”… con cada parada menos, con cada vuelta y con cada calle recorrida, podía sentir a mi corazón latir… cada minuto era una eternidad que parecía tener más de mil segundos…

Sabía que pronto llegaría a la parada destinada, donde… días antes había pactado aquella cita… donde la vería de nuevo, de frente, en persona y esta vez no sabía como iba a reaccionar…

De pronto el camión se aproximo a la avenida principal… mi corazón se estrujaba y latía violentamente contra mi pecho… podía divisarla a la distancia, ahí estaba ella… bella, hermosa, como la primera vez que la conocí… y aún tan retirada, podía sentir su aroma y podía imaginar todo un futuro a su lado…

El cómplice de mi transporte, llego a su destino… la última parada del camino.

Me levante temeroso, voltee a mi alrededor para buscar entre la gente a alguien que bajara antes que yo… pero era el último pasajero que quedaba en la unidad.

Tambaleante camine hacia la salida sin olvidar dar las gracias al chofer y como extra desearle un buen día, quizá con la esperanza de yo mismo escuchar esas palabras de aliento, que necesitaba justo en ese instante…

Baje un escalón, dos escalones y el tercero lo salte para ganarle a la costumbre y burlarme de la monotonía… Todo indicaba que el camión me había dejado unos cuantos metros más lejos y un par de árboles impedían que pudiera ver más allá donde ella me esperaba…

Uno, tres, cinco, siete, nueve metros… uno más y podría verla de nuevo.. me detuve por un momento… respire profundo y me dije… “Mario esto es lo que tu deseabas, has sacrificado mucho por tener esto y es ahora el momento, si realmente quieres ser parte de ella… entonces depende de ti”.

Convencido de mis palabras pase aquellos árboles y la vista se despejo… pude ver su tono claro… y dentro de mi… aquella sensación de cosquilleo… me quede perplejo…

De nuevo ahí, sientiéndome tan pequeño y ella tan maravillosa… sabía que realmente me gustaba… pero estar enamorado era algo que descartaba… hasta que por fin lo entendí… era un amor que no había sentido, un amor que no había podido encontrar en otras, aún cuando me habían brindado tantas cosas y enseñanzas…

Ahí estaba ella…

Mi sueño… mi futuro, la misma que había visto por primera vez… donde había conocido muchas pero ninguna otra que me cautivara tanto…

Mi hermosa Universidad del Caribe…

Estaba tan emocionado de verla de nuevo… de saber que había valido la pena dejar algo y perder otro tanto… por este sueño, por “Mi leyenda personal”.

El ambiente, las personas, y todos los detalles que la conformaban… me hicieron sentirme ya como un alumno…

Camine hasta la entrada con mis papeles en mano y tras medirme la temperatura con un aparato especial y regalarme gel antibacterial, accedí de nuevo a ella… Mi ya Universidad…

Tramite los papeles restantes para mi examen ya próximo (12 días para ser más preciso) y tras una hora de llenado de circulitos con lápiz del 2 1/2  me dispuse escabullirme para dar una vuelta…

Planta baja… un nivel, dos niveles… camine a lo largo de la escuela subí al primer nivel empezando desde un extremo… caminando vi los salones, los laboratorios, a los alumnos, la sala de maestros, cada salón y cada ventana tenía las ya conocidas persianas metálicas en caso de huracán… camine y camine hasta que pase por aquel lugar que hacía más de 10 meses no había olvidado… el perfume distintivo del aroma de la comida… el calor de las estufas y los hornos… los gorros blancos que solo los estudiantes de Gastronomía portaban…  ahí… es al lugar al que pertenezco… aquí está mi razón de ser y vivir…

Pero, tuve que seguir caminando para no levantar sospechas y continué recorriendo aquel pasillo que parecía eterno… había echado un vistaso a la hora “6:20pm” y al llegar al otro extremo mi reloj marcaba “6:25pm” sospeche entonces que había perdido bastante tiempo entretenido en los aromas de la “Couisine”.

Opte por subir al segundo nivel y volver a contar el tiempo… 5 minutos dsepués termine con el tiempo exacto… eso era increíble… la escuela era tan grande que el solo caminar de un extremo a otro me demoraba 5 minutos… supuse entonces que no podría llegar tarde en un futuro…

Fue entonces que entre andar y andar llegue a aquel recinto… si la escuela era mi amor, aquella edificación sería mi amante… La biblioteca de la Universidad…

Entré a aquel lugar lleno de libros, completamente limpio, ordenado y espacioso, ventanales que abarcaban desde el piso hasta el techo desplazaban la iluminación artificial.

Comencé a buscar en las estanterías de aquel lugar, libros de cocina, nacional e internacional, vinos, historia, y hasta miles de recetas…

Libros de computación y redes, economía, filosofía, gramática, turismo y hotelería y tantos otros temas sin olvidar mis libros favoritos… la literatura.

Libros de Márquez, Benedetti, Saramago, Fuentes, Alexandre Dumas y tantos miles de autores que me prometí vaciar estante por estante…

Vi pasar entonces con cada libro un recuerdo, a mis amigos, familiares y demás personas importantes… y no pude evitar una sonrisa al saber que todos ellos me apoyaban tanto.

Y fue hasta 60 minutos después que note cuánto tiempo me había robado mi amante y decidí marcharme, no sin antes prometerle otra tertulia, sabiendo que el tiempo volaría otra vez, entre escritos, enseñanzas, experiencias e historias…

Nostálgico me despedí de aquella excelsa edificación, con una sonrisa en los labios, prometiendo regresar, estudiar y quedarme, para no volver a irme jamás.

Son las 7:39pm de un Miércoles 20, de aquel hermoso mes de Mayo…

Me encuentro escribiendo sobre el primer objeto plasmable de ideas que pude encontrar jeje y no es otro mismo que una amarillenta solicitud de empleo que le invento un nuevo uso.

El sol da sus últimos minutos de luz en aquel púrpura horizonte mientras recorro de un extremo a otro esta mi ciudad de Cancún, en aquel camión que tiene al 10 como número de ruta.

Empezando el recorrido (tras dejar lo antes precedido) por calles estrechas, caminos a medio pavimentar con el toque de unos cuantos baches que te hacen saltar.

Los niños corren alegres jugando unos con otros, las casas muestran sus historias que reflejan en su ya gastada pintura en parte culpa de aquel huracán.

El transporte sigue su marcha alejándome más y más hasta encontrarme en aquellas calles de adoquín iluminadas por diversos letreros y comercios, turistas, mercaderes y muchos Quintanarroenses (incluyendome en la lista) el es mismísimo corazón de Cancún, que late con todo el movimiento.

Prosigo mi camino, con el pendiente de no pasar mi nuevo destino, ya que para ser sincero estimado lector, es la primera vez que abordo aquella ruta de regreso…

Recorro plazas, lugares de atracción, restaurantes, tiendas y aquellas avenidas que no faltan en ningún lado.

Mientras tanto, un oído está pendiente al sonido de mi alrededor, mientras que el otro disfruta de aquella música del país del Sol naciente….

Estoy pronto a mi destino, si no es que lo he pasado ya, observo desde la ventana sorprendido de que se ha quedado atrás, así que me apuro a terminar este escrito antes de no poder bajar hasta la próxima parada jejeje aunque no está de más volver a caminar…

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